La correcta aplicación del cálculo del IGV y del crédito fiscal influye en la contabilidad empresarial, considerando detracciones, retenciones y percepciones.

ContaUno

12 enero 2026


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En la gestión diaria de un negocio, el IGV es uno de los impuestos que más impacto tiene en la contabilidad y en la liquidez. Calcularlo correctamente no solo permite cumplir con las obligaciones tributarias, sino también entender con mayor claridad cuánto impuesto realmente se debe pagar cada mes.

Sin embargo, en la práctica suelen surgir dudas: ¿qué IGV corresponde pagar?, ¿cómo se compensa con el crédito fiscal?, ¿qué pasa cuando existen detracciones, retenciones o percepciones?

En este artículo se explica, de forma sencilla y ordenada, cómo funciona el cálculo del IGV, cómo utilizar correctamente el crédito fiscal y qué aspectos conviene tener en cuenta para evitar errores que afecten la contabilidad del negocio.

¿Qué es el IGV y cómo funciona en las operaciones del negocio?

El IGV es un impuesto que se aplica a la venta de bienes y servicios. En la práctica, no representa un costo para el negocio, sino un monto que se cobra al cliente y luego se declara a SUNAT.

En cada periodo, el negocio trabaja con dos conceptos básicos:

  • IGV por las ventas: impuesto que se cobra al emitir comprobantes.

  • IGV por las compras: impuesto pagado a proveedores al adquirir bienes o servicios.

La diferencia entre ambos determina si existe un IGV por pagar o un crédito fiscal para usar en los siguientes meses, siempre que se cumplan los requisitos. Entender esta dinámica permite llevar un mejor control contable y evitar errores en la declaración mensual.

Cómo se realiza el cálculo del IGV en la práctica

El cálculo del IGV puede manejarse sin dificultad cuando se sigue un orden básico y se trabaja con información correctamente registrada. La clave está en identificar qué impuestos se generan por las ventas y cuáles pueden descontarse a través de las compras del periodo.

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Seguir estos pasos permite calcular el IGV de forma ordenada y reducir errores al momento de la declaración mensual.

Crédito fiscal: qué es y cuándo puede utilizarse

El crédito fiscal es el IGV que el negocio paga en sus compras y que puede descontar del IGV generado en sus ventas. No se trata de un beneficio automático, sino de un derecho que solo se puede usar cuando se cumplen ciertas condiciones.

En términos prácticos, el crédito fiscal puede utilizarse cuando:

  • La compra está vinculada a operaciones gravadas del negocio.

  • El comprobante de pago es válido y está correctamente emitido.

  • El IGV de la compra está debidamente registrado en la contabilidad.

  • La información coincide con los registros de ventas y compras del periodo.

Cuando estas condiciones se cumplen, el crédito fiscal permite reducir el IGV por pagar del mes o acumular un saldo a favor, ayudando a que la carga tributaria refleje de forma más justa la operación real del negocio.

Cómo influyen las detracciones, retenciones y percepciones en el cálculo del IGV

Aunque el cálculo del IGV se realiza de la misma forma, existen mecanismos que influyen en cómo y cuándo se paga el impuesto. Las detracciones, retenciones y percepciones no modifican el monto del IGV calculado, pero sí afectan el resultado final de la declaración mensual.

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Consideraciones prácticas para un cálculo correcto del IGV

Para que el cálculo del IGV sea consistente y evite ajustes posteriores, conviene revisar algunos puntos básicos antes de declarar:

  • Compras válidas para crédito fiscal, vinculadas a la actividad y con comprobantes correctos.

  • Aplicación correcta de detracciones, retenciones o percepciones, solo cuando corresponda.

  • Coincidencia entre ventas, compras y registros contables, sin diferencias de montos.

  • Información completa y actualizada, antes de presentar la declaración.

Revisar estos aspectos ayuda a que el IGV declarado refleje la realidad del negocio y reduzca observaciones innecesarias.

Conclusión: claridad en el IGV para evitar errores innecesarios

El cálculo del IGV no debería ser una fuente constante de dudas o correcciones. Cuando se entiende cómo se determina el impuesto, cómo se utiliza el crédito fiscal y en qué casos aplican mecanismos como detracciones, retenciones o percepciones, la declaración mensual se vuelve un proceso mucho más manejable.

Revisar la información antes de declarar y mantener registros ordenados permite que el IGV refleje realmente la operación del negocio. En la práctica, apoyarse en un software contable facilita este control, reduce errores en la declaración mensual y contribuye a cumplir con las obligaciones tributarias con mayor claridad y tranquilidad.

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